Casas muy abiertas en su interior y hacia el exterior, con gran parcela. Diseñadas con diferente orientación para asegurar la privacidad.
Asentadas en un alto privilegiado, convirtiéndose en la Atalaya del río Cega, sutilmente, sin imponer, fundiéndose con la naturaleza dando lugar a viviendas diseñadas para garantizar su revalorización en el tiempo.
En su interior, se ha pensado en hacer casas como refugio para la mente, sin exceso de información ni ruidos visuales, creando espacios para la intimidad, en donde la luz se ha tratado como un elemento arquitectónico más.